EL AGUA

Las plantas de cannabis necesitan agua abundante, aunque el terreno encharcado no es recomendable. La tierra debe drenar bien y secarse un poco entre riego y riego. Si hay mucha, la planta se ahoga y muere o bien empieza a aparecer moho y probablemente atraiga a muchos bichos; eso, si la planta no se muere. Si hay poco agua, la tierra se cuartea y la planta se seca (en tierra madre la planta podrá aguantar un poco más que en tiesto).
El mejor agua es el de lluvia, pero no siempre podemos disponer de ella; la destilada es muy buena también, pero acaba saliendo un poco cara, aunque se compre en bidones de 5 litros. Hay otra alternativa: en las lavanderías suelen rellenar bidones con agua destilada a un buen precio. No se deben utilizar nunca aguas minerales embotelladas, ya que son muy mineralizadas y duras. A excepción del cultivo de clones, en el que puede ser recomendable sobre todo aguas bajas en sodio.
Para evitar que las aguas con mucha cal puedan elevar el pH del agua y en consecuencia el de la tierra, utilizaremos ahonos que contengan hierro quelatado. De esta manera la cal no puede bloquear la absorción por parte de la planta del hierro.
El cloro que contiene el agua corriente no es bueno para el cannabis, además el agua también tiene sales que luego bloquearán los nutrientes del substrato y el sistema radical no los podrá absorber. Si dejamos unos días el agua en un recipiente abierto, el cloro se evaporará y ese agua será mas apta para nuestras plantas.

Podemos decir que el sodio es uno de nuestros grandes enemigos, sobre todo en las altas concentraciones que contienen las aguas del grifo. El exceso de sodio bloquea la asimilación de los nutrientes, y si la concentración es excesiva hace que la planta expulse los nutrientes en vez de asimilarlos.
El sodio es difícil de extraer del agua, pero lo que podemos hacer es minimizar sus efectos mediante la utilización de fosfato amónico disuelto en el agua de riego. Se disuelve una pequeña cantidad por cada 70 u 80 litros de agua de riego. Lo que hace el fosfato es disolver el sodio y llevárselo con el agua; además con este compuesto obtenemos cantidades extra de nitrógeno y fósforo.

El pH es la unidad de medida de la acidez de un liquido,compuesto ó solucion, la escala va desde el 1 al 14 donde 1 representa la acidez máxima,7 es neutral y 14 la minima(alcalina). El pH del agua de riego debe ser neutro (entre 6.2 y 6.8), y una alteración del mismo provoca que la planta detenga su crecimiento o su producción de resina segun el momento en el que se encuentre la planta, ya que si el agua es demasiado acida ò demasiado alcalina los componentes nutritivos no son debidamente asimilados por Maria pudiendo llegar hasta a detener su crecimiento,si el indice de PH es muy bajo Maria crecera poco, si es muy alto enfermara y creceran de una forma irregular.

¿Cómo se puede corregir el pH del agua para que nos sirva para el riego?
a) Si está ácida, podemos añadir cal hidratada o bien bicarbonato.
b) Si es alcalina, se corrige poniendo ácido nítrico o bien vinagre o limón
Hay otros metodos para corregir el indice de PH,agua destilada,diversos tipos de acidos y procesos de osmosis inversa entre otros.
Se recomienda tambien añadir un 25% del alimento habitual para corregir esa deficiencia nutritiva.

Conforme los días vayan siendo más calurosos, hay que aumentar la frecuencia de riego, hasta llegar al punto de regarlas varias veces al día. Si hace mucho viento, el agua se evapora antes, con lo cual hemos de regar más veces. Aproximadamente los riegos se efectuarán cuando mas o menos un centímetro de la cobertura del sustrato esté bien seco.
El riego por goteo, es el mejor y el que mayor beneficio le dará a nuestras plantas , ya que va proporcionando poco a poco el agua que la planta necesita. Tenemos que tener en cuenta, sobre todo en cultivos exteriores, que con este sistema hay que aumentar la frecuencia de riego para que no se seque la planta. Hay que tener presentes una serie de aspectos al emplear este sistema:
– El goteo genera una gran cantidad de concentración de sales minerales alrededor de las piquetas de riego. Si existe una alta concentración de sales, la planta no puede asimilarlas bien, con lo cual la planta puede padecer enfermedades como consecuencia de la falta de nutrientes; en el peor de los casos, las raíces se colapsan y la planta muere. Esto se puede evitar, removiendo todas las semanas la tierra que se encuentra alrededor de las piquetas para que, cuando reguemos (con regadera), las sales puedan penetrar en la tierra.

Ademas:
• Las plantas agradecen el agua tibia.
• Es mejor regar por las mañanas que por las noches, ya que al hacerlo por la noche estamos favoreciendo la aparición de hongos que, por otra parte, podríamos evitar, puesto que el sol se encarga de que no se desarrollen.
• A partir de la floración, tampoco debemos pulverizar agua en las hojas o en las flores, ya que pueden reventar las cápsulas de resina.
• Cuando se pulveriza o se riega, podemos poner un poco de jabón biodegradable (unas cuantas gotas) con la finalidad de que estimule las raíces a coger el agua.
Se da una buena regada al plantar la semilla en la tierra.
• Durante las siguientes semanas la vamos regando cada 2 o 3 días.
• Es bueno pulverizar agua con un poco de abono en las hojas para nutrir, pero debemos utilizar muy poco, ya que podemos quemar la planta o los esquejes.
• Cuando la trasplantamos a la maceta o a la tierra madre, se disminuye el riego a un par de veces por semana, hasta la floración.• A partir de la floración disminuimos el riego a una vez cada 5 días