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PLANTACION (directamente en tierra)

HAY QUE PLANTAR EN MARZO O ABRIL CON LUNA CRECIENTE.

Aquel que tenga un suelo donde plantar, parte con grandes ventajas: la cantidad de tierra de que dispone cada planta es muy grande y no es tan fácil que las sales se acumulen. Durante los meses más calurosos la tierra no se calienta tanto como cuando está en macetas. Sin embargo, aún plantando en el suelo, se deben tomar algunas precauciones.
¿Cómo es la tierra? Casi todas las tierras suelen ser una mezcla de arcillas, arenas y materia orgánica en descomposición. Cuando una tierra tiene una gran parte de arena, se denomina tierra arenosa. Estas tierras retienen mal la humedad pero drenan excelentemente y las raíces reciben abundante oxígeno. Las tierras arcillosas, por el contrario, almacenan mucha agua pero a costa de un peor drenaje y una oxigenación más pobre de las raíces. Al cannabis no le gustan las tierras arcillosas.
La tierra ideal debe ser poco arcillosa, drenar bien pero almacenar la humedad necesaria, ser esponjosa y permitir una buena oxigenación de las raíces. Al mismo tiempo, debe tener una gran cantidad de materia orgánica. Si tiene la textura adecuada, la tierra húmeda debe compactarse y formar una pelota al apretar un puñado entre las manos pero se debe poder deshacer con facilidad.
Si la tierra de que disponemos es demasiado arenosa o arcillosa, mejoraremos su textura añadiéndole materia orgánica: el compost, el mantillo o el estiércol bien descompuesto son elecciones seguras.
Si la tierra es muy pobre también hay que añadir elementos nutritivos sea en forma de abonos orgánicos (compost, estiércol, guano, harina de sangre o de huesos, humus de gusanos…) o abonos granulares de acción lenta. Es mejor añadir los acondicionadores, especialmente si son orgánicos, unos meses antes de plantar para que se vayan descomponiendo y liberando nutrientes.
A menudo resulta más adecuado hacer un buen agujero en el terreno, de al menos 50 cm. de diámetro y otro tanto de profundidad, y rellenarlo con tierra comercial de saco que intentar arreglar la tierra que tenemos. Esta técnica nos permite controlar con exactitud qué contiene la tierra. Para reducir el consumo de agua, es práctico cubrir el fondo del agujero con plástico lo que evitar la excesiva filtración del agua manteniendo la humedad cerca de las raíces.

PLANTACION (en contenedores o macetas)

HAY QUE PLANTAR EN MARZO O ABRIL CON LUNA CRECIENTE.

Como dice Jorge Cervantes, hacen falta 8 litros de tierra en el tiesto por cada mes que la planta vaya a pasar plantada, asi como minimo necesitaremos contenedores de unos 40 litros (cinco meses). Una maceta contiene poca tierra si la comparamos con la que tiene una planta que crece en el suelo. Con tan poco substrato, los nutrientes se agotan pronto, la tierra se seca con rapidez y el nivel de sales de la tierra crece con cada riego. En general las marías, para crecer bien, necesitan cuatro o cinco litros de tierra por cada 30 cm de altura. Para una planta de balcón de un metro y medio o dos metros irá bien una maceta de veinte o treinta litros. Cuanto mayor sea la maceta más fácil será abonar sin sobrefertilizar ni quemar la planta. Un tiesto pequeño pide problemas.
Si es posible las macetas han de ser blancas, sobretodo las pequeñas, pues las negras se calientan en exceso bajo el sol de agosto, cociendo las raices que se peguen a la pared. Tambien se pueden colocar maderas o plasticos que eviten que el sol de directamente en los tiestos.
Los tiestos de barro transpiran más que los de plástico. Esto hace que se conserven más frescas algo muy importante en un clima tan caluroso como el nuestro, pero se secan antes y hay que regarlas más a menudo. Las macetas de plástico son más cómodas por su menor peso pero se calientan mucho, especialmente las de color negro. Cuando la tierra se reseca y se contrae queda un espacio de aire entre la tierra y la pared de la maceta. Las raíces que viven entre la tierra y la maceta quedan expuestas al aire y las altas temperaturas lo que suele matarlas. Al morirse las raíces, el crecimiento y desarrollo de la planta se ven perjudicados. Para evitar que suceda hay que mantener la tierra húmeda y fresca (sombreando los tiestos si es necesario). Siempre que veamos un hueco entre la maceta y la tierra, debemos taparlo.
Es importante poner en el fondo de la maceta, antes de echar la tierra, una capa de grava, arlita, roca volcánico, etc. de unos dos centímetros que facilite el drenaje de la tierra. Los riesgos de regar en exceso, como pudrir las raíces., se evitan en parte con esta capa de drenaje.
Las jardineras funcionan bien porque cabe una gran cantidad de tierra y varias marías pero, si una de las plantas resulta ser un macho o tiene alguna plaga es difícil sustituirla sin dañar las raíces del resto.